Un gato diminuto

Alice metió al gato en su bufanda y fue a la caza de un veterinario. Los médicos hicieron todo lo posible para salvar la vida del gatito. No había nada más que hacer excepto mirar para ver qué pasaba. Quedaron desconcertados, pero aliviados de haber sobrevivido a la noche con el gato. Comenzó a cobrar fuerzas a medida que pasaban los días. La llevaron a la sala de profesores para asegurarse de que tuviera todo el afecto y la atención que deseaba.